El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Septiembre benigno, octubre florido.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
A mala cama, buen sueño.
El que mucho ofrece, poco da.
Poco mal y bien quejado.
El vivo a señas y el tonto a palos.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Poco a poco se anda lejos.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Lo que se hace de noche sale de día.
El oficio hace maestro.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
El que da, recibe.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
El que mucho abarca, poco acaba.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Más vale poco que nada.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Nadie sería mesonero si no fuera por el dinero.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
De padres asientos, hijos taburetes.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Dios nos coja confesados.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.