Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Juego de manos, rompedero de ano.
Buena cara dice buen alma.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Por unos pierden otros.
Pecado callado, medio perdonado.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Suerte, y al toro.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
A fullería, cordobesías.
Buena condición vale más que discreción.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Más vale estar solo que mal acompañado.
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Tarea que agrada, presto se acaba.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
¿Quién es tu enemigo?. El de tu oficio.
A las obras me remito.
La noche para pensar, el día para obrar.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Actividad cría prosperidad.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Del necio, a veces, buen consejo.
Faena acabada, faena pagada.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Burro adornado, busca mercado.
Al mal dar, tabaquear.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Hombre hablador, nunca hacedor.
El buen vino, venta trae consigo.