Barbero que no sea parlero, no lo hay en el mundo entero.
Chico pueblo, grande infierno.
En el amor solo el principio es divertido
Es mejor gastarse que enmohecerse.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
En enero, el besugo es caballero.
Ajo hervido, ajo perdido.
Arandino, borracho fino.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Agua de llena, noche de angulas.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Ayúdate y te ayudaré.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Lo que no conviene no viene.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Date prisa, pero no corras.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
A más años, más desengaños.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Llegó el momento de la verdad.
No basta ir a pescar peces con buena intención. También se necesita llevar red.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Músico pagado no hace buen son.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Hijo ajeno, candela en el seno.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Jugar a dos barajas.
A gran culpa, suave comprensión.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
La suerte es loca y a todos nos toca.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.