Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Pobre pero honrado.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
Agua le pido a Dios, y a los políticos, nada.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Pascua pasada, el martes a casa.
Quien sabe, sabe.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Mira la peseta y tira el duro.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Dar es corazón, pedir es dolor
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Donde hay gana, hay maña.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Fue sin querer...queriendo.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Donde hay obras, hay sobras.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Café cocido, café perdido.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El amor es de hermano y no de señor.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Mal reposa la vida dudosa.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.