No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
No da un tajo ni en defensa propia.
A quien presta nada le resta.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
El hombre por las buenas entra hasta en el infierno, por las malas ni al cielo.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
A jugar y perder, pagar y callar.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Perro ladrador, poco mordedor.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Amores añejos acaban con los pellejos.
El que guarda, halla.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Al músico viejo le queda el compás.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Hacer de su capa un sayo.
Más vale mendrugo que tarugo.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
La vida del puerco, corta y gorda.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.