A la burla dejarla, cuando más agrada.
Más cagado que palo de gallinero.
El que tiene boca, se equivoca.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
A falta vieja, vergüenza nueva.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Lobos de la misma camada.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Marido muerto, otro al puesto.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Amor viejo, pena pero no muere.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Está como agua, para chocolate.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Aseada aunque sea jorobada.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Está como abeja de piedra.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Febrero loco y Marzo otro poco.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
A pan ajeno, navaja propia.
Hoy por ti, mañana por mí
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Secreto entre reunión es de mala educación.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Burro empinado, por hombres es contado.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.