Buena, por ventura; mala, por natura.
Con gente mal criada, nada.
Ojo por ojo, diente por diente.
Existe la falsificación debido a que existe algo que es real.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Como la espada, así la vaina.
Hombre intranquilo vale por diez.
Dar el consejo y el vencejo.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Salir junto con pegado.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Las armas sofisticadas, muy listas y camufladas.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Mujer desnalgada es hombre.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
A cada cajón, su aldabón.
La confianza mató a su amo.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Viejo con moza, mal retoza.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
Dar caramelo.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
También al verdugo ahorcan.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
La leña torcida da fuego recto.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Los difuntos, todos juntos.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
La necesidad tiene cara de hereje.