Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
A cántaro roto, otro al puesto.
Arandino, borracho fino.
Mal mascado y bien remojado.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Obremos a no ver, dineros a perder.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
La democracia también genera hombres deshonestos
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Padre diestro, el mejor maestro.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Que la haga el que la deshizo.
A dos palabras tres porradas.
A confesión de parte relevo de prueba.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Mano de hierro en guante de seda.
No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
Tener el juego trancado.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Al calvo pelón como al niño cagón.
Es tan torcido que hasta los perros lo orinan.
El que apurado vive, apurado muere.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.