Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
Callando el necio, se hace discreto.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
Ser lento en dar es como negar.
Compañía de dos, compañía de Dios.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Burlas suaves traen burlas graves.
Estoy como gallo en corral ajeno
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
No hay tan buen compañero como el dinero.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Iguales, como cabo de agujeta.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Marido celoso, viejo mañoso.
Buen corazón vence mala andanza.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Variante: Si hay trato, pueden ser amigos el perro y el gato.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Bebe y come con tu amigo, pero no trates con él de negocios.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Hijo mimado, hijo malcriado.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Cuando no hay un enemigo interior, los enemigos exteriores no pueden hacerte daño.
Quien dice la verdad, cobra odio.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.