Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Cántaro roto para tiesto vale.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
¡Qué buen culo, si fuera suyo!
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Feria de loco es el mundo todo.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Ningún ladron quiere ser robado.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
El que huye, obedece.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.