Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Todo mono sabe en que palo trepa.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Al pan, pan. Al vino, vino.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Callar y callemos que todos de barro semos.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Las cosas se toman según de quien vengan.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Bebe y come con tu amigo, pero no trates con él de negocios.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Dios aprieta pero no ahoga.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
El que sigue la caza, ése la mata.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Darle a uno mala espina.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Cabeza calva, peinada antes del alba.
Para el avaro, todo es caro.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Gallina vieja da buen caldo.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Una carga inclinada no va a llegar a su destino.
A heredad vieja, heredero nuevo.
El que huye, obedece.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Paja al pajar y barberos a rapar.