A río revuelto, ganancia de pescadores.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Al agradecido, más de lo pedido.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Ayúdate que Dios te ayudará.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
La suerte no es para quien la busca.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Pagan justos por pecadores.
Casa convidada, pobre y denostada.
Aquéllos que llegan antes al río encuentran el agua más limpia.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Agua es calentada, más presto es resfriada.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Quien busca, halla.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
A dineros dados, brazos quebrados.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Todavía aguas corren profundamente.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Ojo por ojo, diente por diente.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Una respuesta amable mitiga la ira.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Lo que siembres, recogerás.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
De sabios es variar de opinión.
Maíz comprado no engorda.
Quien lee y escribe no pide pan.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.