Todas las cosas pasan como el viento.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Si un árbol cae, plantas otro.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Ira no obra Justicia.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
La vida es grata, a quien bien la acata.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
La mejor caridad es la justicia para todos
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Agua que corre, nunca mal coge.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
El que es sabio nunca enceguece.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
El que demonios da, diablos recibe.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Nada necesita quien tiene bastante.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Viento del solano, agua en la mano.
Guerra avisada no mata soldado.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.