Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
El que en casarse acierta, en nada yerra.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
A la hija casada sálennos yernos.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Le debe a cada santo una vela.
Confesión hecha, penitencia espera.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
A gallo viejo gallina joven.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Búho que come, o muere.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
A heredad vieja, heredero nuevo.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.