La oración de los rectos en su gozo.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Aceptar un don, requiere discreción.
Palabras de santo, uñas de gato.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Con chatos, poco o ningún trato.
Quien no se arriesga no conquista
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
Darás con la cabeza en un pesebre.
De tales devociones, tales costurones.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Amistad que murió, nunca renació.
Nadie se meta donde no le llaman.
De esta agua no beberé.
Quien nada hace, nada teme.
Voy a ir hacer un mandado.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
El juego lo conozco yo; pero el jugador no.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
En la necesidad se conoce la amistad.
Sal no se cuenta con que es salado.