Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Oración de perro no va al cielo.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
A cada santo le llega su día.
Santo Tomás, una y no más.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
Quien nada pide, nada recibe.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Nunca falta Dios a los pobres.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
A quien no habla, no le oye Dios.
Sin padrino no hay bautizo.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Ni agradecido ni pagao.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
De bajada todos los santos ayudan
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Quien da para recibir no da nada
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Dádiva forzada no merece gracias.
Írsele a uno el santo al cielo.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Una buena acción es la mejor oración.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.