Entre todos la matamos y ella sola se murió.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
Date buena vida, temerás más la caída.
Canas y armas vencen las batallas.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Cuando apunte la hoja, siembra la panoja.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
?Más vale morir en vino que vivir en agua?, le dijo el mosquito a la rana.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Indio muerto no tira flecha.
Son cucarachas del mismo concolo.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
A como come el mulo, caga el culo.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Chiquita, pero matona.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Abuso no quita uso.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Golpea el hierro mientras está caliente.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Ramal y bozal, para el animal.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Más vale aprovechar que tirar.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
No vas a morir de parto ni de cornada de burro.
Más tira coño que soga.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Una cuchilla desafilada hará a veces lo que no puede hacer un hacha afilada.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
A perro macho lo capan una sola vez
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.