Solo el mudo no cuenta mentiras.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Amor antiguo no se oxida
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
La ausencia causa olvido.
Entre más apuro menos prisa.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
No hay boda sin doña Toda.
Errar es humano.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Necio que calla por sabio que pasa.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Asno de dos, válgale Dios.
Un hombre sin relación, es un hombre muerto.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
O todos moros o todos cristianos.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
El que está en pié, mire no caiga.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
El mandar no admite par.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
Entre todos la matamos y ella sola se murió.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
No se va al cielo a caballo.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.