Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
La salud no se aprecia hasta que llega la enfermedad.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Engordar para morir es mal vivir.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
El que no ama, no se desilusiona.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
No falta un burro en un mal paso.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Saber de pobre no vale un duro
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
El verano muere siempre ahogado
De ese infierno no salen chispas.
A dádivas, no hay acero que resista.
Agárreme, que llevo prisa.
La justicia cojea, pero llega.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
El que no agradece, al diablo se parece.
Lágrimas de viuda, poco duran.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Madrastra, madre áspera.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Nadie está obligado a lo imposible.
Alegrías secretas, candela muerta.
A cualquiera se le muere un tío.
Donde no llega la mano, llega la espada.
El que no chilla, no mama.
Perdona el error, pero no lo olvides.
A otra puerta, que ésta no se abre.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Los cementerios están llenos de valientes.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.