Sabe tanto, que sabe a mierda.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Dios no se queda con nada de nadie.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Más vale tuerta que muerta.
La justicia no corre, pero atrapa.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
La confianza mata al hombre.
Alegría y desgracia no son eternas
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
El buey pace donde yace.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Teta de noviciado.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
De solo aire no vive nadie.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
La visita como el muerto , a los tres días huele mal.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Patada de yegua no mata caballo.
Propagación mear no espuma.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Amigo lejos, amigo muerto.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
La hambre no tiene aguante.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
La vida no es senda de rosas.