Quien amaga y no da, miedo ha.
A falta de reja, culo de oveja.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Querer matar dos moscas de un golpe
La ley de Dios no come trampa.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Boda y cofradía, no es para cada día.
A la fuerza ahorcan.
Ni es carne, ni es pecado.
El perro hambriento no teme al león.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
El pobre de su pobreza no sale.
El sueño es hermano de la muerte.
Quien agua ha tragado, ya no muere ahogado.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
El día nunca retrocede de nuevo.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Lo que no nos une, nos mata.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Que no llegue la sangre al río.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Boca con duelo, no dice bueno.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Renegad de viejo que no adivina.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Quien llega tarde a la fiesta, no logra cena ni orquesta.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.