Más vale oler a asno que a muerto.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
Como se vive, se muere.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Obra hecha, dinero espera.
Non hai mellor rede cá que pilla o peixe.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Criados, enemigos pagados.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Pobreza no es vileza.
Perro muerto, ni muerde ni ladra.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.
Vive cantando, muere llorando.
Bien muere, quien bien vive.
Cavas tu tumba con los dientes.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla.
Del médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
La muerte y el amor, enamorados son.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
El más fuerte teme a la muerte.
No comas ansias.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
El que nada no se ahoga.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Ni para Dios, ni para el diablo.