El tiempo no pasa en balde.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Dama tocada, dama jugada.
Dios da, nunca vende.
Víbora que chilla no pica.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Nadie apalea a un perro muerto.
Hoy figura, mañana sepultura.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Olvidar una deuda no la paga.
Madre muerta, casa deshecha.
No hay duelo sin consuelo.
Nunca para el bien es tarde.
Bocado comido no guarda amigo.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Buena será tu suerte, si mueres antes de que llames a la muerte.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Dios castiga sin dar voces.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Ser lento en dar es como negar.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
La esperanza es lo último que se pierde.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Vivir es morir lentamente.
Arca abierta al ladrón espera.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
La lujuria nunca duerme.
Mata, que Dios perdona.
Araña muerta, visita cierta.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
El que no se embarca, no se marea.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.