El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
A capar se aprende cortando cojones.
Dádivas quebrantan peñas.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Bailando con la más fea
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Más vuela la fama mala que la buena.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Más matan faldas que balas.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Cuatro pies en la cama y no está padre.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
El que se escusa, se acusa.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
A marido ausente, amigo presente.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Ni tan calvo ni con siete pelucas.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.