Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Cada cosa nace para su semejante.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
El que bien ama, tarde olvida.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Sueño sosegado no teme nublado.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
La flor no se conserva roja cien días.
Por el árbol se conoce el fruto.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Cuarenta es la vejez de la juventud y cincuenta es la juventud de la vejez.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
A cada cañada le llega su añada.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
Desde chica, la ortiga pica.
De noche madrugan los arrieros.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
A gran prisa, gran vagar.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Siembra perejil en Mayo y lo tendrás todo el año.
Por la Virgen de Agosto pintan las uvas, y por la de Septiembre maduran.
Madrastra, madre áspera.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Cabello crespo, calvo presto.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Ver pecar, convida a pecar.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
El tiempo es oro.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
No se puede recoger la cosecha, antes de la siembra.
El que su nariz acorta, su cara afea.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Como se vive, se muere.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.