Más dañado que agua de florero.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
En Mayo lodo, espigas en Agosto.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
La buena vida no quiere prisas.
Hortelano tonto, patata gorda.
Por enero florece el romero.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Dale con que la abuela fuma.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
La edad de oro nunca es la presente.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
A buenas horas, mangas verdes
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Viejos los cerros y reverdecen
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Todas las cosas pasan como el viento.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
Gota a gota, la mar se agota.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Ruibarbo y azafrán, de amarillo tiñen la orina natural.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
El que nace capacho, muere serón.
Maldigo el diente que come la simiente.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Ir de capa caída.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
El tiempo lo arregla todo
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
El ojo del amo engorda el ganado.
Todas las horas hieren. La última mata.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Tanto pedo para cagar aguado.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.