Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Después del relámpago viene el trueno.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Fraile convidado echa el paso largo.
El último en saberlo es siempre el interesado.
El que mucho ofrece, poco da.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Quien más tiene, menos suelta.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Ama el sol, el que tiene sombra
A más servir, menos valer.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
No te acostumbres a lo que no dure.
Todo tiene solución menos la muerte.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Dios aprieta pero no ahoga.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
La bondad, quien la tiene la da.
La condición hace al ladrón.
A la mujer brava, la soga larga.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Nadie está obligado a lo imposible.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Alcanza, quien no cansa.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Perdona el error, pero no lo olvides.