Difama, que algo queda.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Esto no termina hasta que se acaba.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
La ciencia avanza a pasos, no a saltos
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
La ley de Dios no come trampa.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
Hay que poner remedio a tiempo.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Paciencia y barajar.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
El triunfo de los crueles es breve
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
La prisa produce desperdicios.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Justo peca en arca abierta.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
El que es buen juez por su casa empieza.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
La esperanza es la última en morir.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Más vale aprovechar que tirar.
El tiempo de Dios es perfecto.
Quien hace malas, barrunta largas.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
El que mucho abarca, poco acaba.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Olvidar una deuda no la paga.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
La niebla deja el tiempo que encuentra
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Date prisa lentamente.