Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
A largos días, largos trabajos.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Siempre es mejor el camino más corto.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Para todo mal es necesario un médico: el tiempo
Toda demasía enfada y hastía.
Cuando no está preso lo andan buscando.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Obra hecha, dinero espera.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Al mal tiempo, buena cara.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Abuso no quita uso.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Todavía aguas corren profundamente.
El trigo tardío no alcanza al temprano, ni en paja ni en grano.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Nunca falta un pelo en la sopa.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Dios ayuda al que mucho madruga.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
El que pide lo justo, recibe migajas.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.