A palabra necias, oídos sordos.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Comida sin hospitalidad es medicina.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
La casa caída, el corral agrandado.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Bien reza, pero mal ofrece.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Pan duro, pero seguro.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Un amigo vale cien parientes
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
Mala noche y parir hija.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
El mal trago pasarlo pronto.
El hambre es una fea bestia
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Buen corazón quebranta mala ventura.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Más verga que el Trica programando.
El muy sano, de la primera se va al camposanto.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
A la vejez, cuernos de pez.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Más ven cuatro ojos que dos.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Racimo corto, vendimia larga.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Maestre por maestre, seálo éste.