Para el mal peón, no hay buen azadón.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Es mejor que una piedra en el ojo y una mordida de puerco en la cara.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Hacer frotaciones con cáscara de vaca.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Más peligroso que mono con navaja.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Grano a grano, se llena el granero.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
A la vejez, viruelas.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Antes de criticar, mírate la cola.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Beber sin comer, maña de ranas es.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Mejor prevenir que lamentar.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Buena muerte es buena suerte.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
A los tontos no les dura el dinero.
Hambre larga, no repara en salsas.
El mucho joder empreña.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
Haz mal y guárdate.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Mujeres y pelagatos son malos para facer tratos.