Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Bodas en Mayo, males las llamo.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Leche y vino, veneno fino.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
Hortelano tonto, patata gorda.
Llaga incurable, vida miserable.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Tras de corneados ? Apaleados.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Hombre osado, bien afortunado.
A malos ratos, buenos tragos.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Hombre refranero, medido y certero.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
A mala cama, buen sueño.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
A la hora mala no ladran los perros
Doctor que cura a sus enfermos no hace carrera ni dineros.
El mejor médico es el carnicero.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
A hora mala no ladran canes.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Gente parada, malos pensamientos.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.