Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Moza reidora, o puta o habladora.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Non se pode mamar e asubiar.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
El pastel de arroz del otro parece más grande.
El que no cojea, renquea.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Al mal dar, tabaquear.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Que dulce queda la mano al que da.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Cuando yo quito el mantel, todo el mundo come bien.
Dar una de cal y otra de arena.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Como quitarle el poto a la jeringa.
Uno come la fruta aceda y otro tiene la dentera.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Calumnia, que algo queda.
Abierto el saco, todos meten la mano.
No muerdas la mano que te da de comer.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
A dádivas, no hay acero que resista.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Casa chica infierno grande.
A mocedad viciosa, vejez penosa.