No e posible vivir con las mujeres. Ni sin las mujeres.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Amor nunca dice basta.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Quien bien quiere, bien obedece.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
A marido ausente, amigo presente.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
A ama gruñona, criada rezongona.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
La fuerza no es un remedio
Palo dado ni Dios lo quita.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
El que nada debe nada teme.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Búho que come, o muere.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
El hombre pone y la mujer dispone.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Saber amar es mucho saber.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Gente pobre no necesita criados.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
No mes dos mortos mata os teus porcos
Los vicios no necesitan maestro.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.