Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Cada altar tiene su cruz.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Sigue los impulsos de tu corazón
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
A quien no habla, no le oye Dios.
No hay mayor tontería que reñir.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Donde manda el amo se ata la burra.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Cada cosa nace para su semejante.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Al que madruga, Dios le ayuda.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Consulta a tu mujer y haz lo contrario a lo que te aconseje.
A gran pecado, gran misericordia.
Todo lo que no es dado es perdido
Amor no sufre ausencia.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
No da quien tiene, sino quien quiere.
La admiración alaba, el amor es mudo
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Al mal dar, tabaquear.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Fraile con sueño tiene mal rezo.