Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Tanto pedo para cagar aguado.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Ama profunda y apasionadamente.
La necesidad tiene cara de hereje.
Santo Tomás, una y no más.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Ama como el lobo ama a la oveja
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
El hombre nació para morir, es mortal.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
El fraile, la horca en el aire.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
El que no chilla, no mama.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
El sol sale para justos y pecadores.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
La fe no tiene miedo.
Todas las cosas pasan como el viento.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
Dios los cría y el diablo los junta.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
El que es mandado no es culpado.
La necesidad carece de ley.
Saber poco obliga a mucho.
Hay que sufrir para merecer.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene