Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
Rey determinado no ha menester consejo.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Nunca llovió que no se despejara.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Todo tiene un fin.
Obediencia es noble ciencia.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
El dar y el tener, seso ha de menester.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Fácil es criticar y difícil obrar.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Maestre por maestre, seálo éste.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
A confesión de parte relevo de prueba.
Los dioses ayudan al que trabaja
No se puede estar al plato y a las tajadas.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Por el becerro se amansa la vaca
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Cada uno es artífice de su ventura.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
A la fuerza, ni la comida es buena.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.