Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Ni agradecido ni pagao.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
Quien la justicia reparte, no puede ser juez y parte.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Dios acude siempre.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Con gente mal criada, nada.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Lo imposible, en vano se pide.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Quien mucho desea, mucho teme.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
Nunca llueve a gusto de todos.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Obra acabada, a dios agrada.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
No hay dicha, sino diligencia.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Mas vale ser afilador que labrador.
A cada santo su vela
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Boda y cofradía, no es para cada día.