La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
Dama tocada, dama jugada.
Los celos son el amor propio de la carne
La bondad, quien la tiene la da.
Cada cual ha de llevar su carga.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
El que da, recibe.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Dádiva forzada no merece gracias.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
De casa del abad, comer y llevar.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
El que actúa lo hace sin consciencia; solo quien medita es consciente
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Saber es poder.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Dios tarda, pero no olvida.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Fíate del santo y no le prendas vela.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
El que siembra, cosecha.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
El que manda, manda.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.