Dame venta y te daré cuenta.
La fuerza no es un remedio
A cautela, cautela y media.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
La cosa bien pensada jamás es errada.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
A mal de muchos, remedio de pocos.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Hay desgracias con suerte.
Bienes y males, a la cara salen.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Por el hilo se saca el ovillo.
El buen instrumento saca maestro.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
A la fortuna, por los cuernos.
Confesión obligada, no vale nada.
Más vale tuerta que muerta.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Querer es poder.
La ingratitud embota la virtud.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Donde las dejan, las cobran.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Probando es como se guisa.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.