A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
A donde va la gente, va Vicente.
Torta en masa bien se pasa.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
Bebido el vino, perdido el tino.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
No hay nada peor que un maricon resentido.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
El que es pendejo ni de dios goza.
Dos es compañía, tres multitud.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
La misa, dígala el cura.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Limosnero y con garrote.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
La ignorancia es muy atrevida.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Hablar hasta por los codos.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
Cazador, mentidor.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
A hora mala no ladran canes.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
A mi, mis timbres.
Según es el dinero, es el meneo.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Tal para cual.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición