El que no corre, vuela.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Hambre larga, no repara en salsas.
A secreto agravio, secreta venganza.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Del monte sale, con que se arde.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Bien está el pájaro en su nido.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Amor de asno, coz y bocado.
La soga, tras el caldero.
El interés mata la amistad
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
La comida reposada, y la cena paseada.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Hacer castillos en el aire.
Al amigo con su vicio.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
La oscuridad reina a los pies del faro.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
En enero no te separes del brasero.
Susto meado mejor que sangrado.
Hay que dar para recibir.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
El buen instrumento saca maestro.
El agua para un susto y el vino para un gusto.