El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
El arroz ya está cocido.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Rey nuevo, ley nueva.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Según el soldado, así se le da la boleta de alojado.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Marzo en lluvias, buen año de alubias.
Cada sendero tiene su atolladero.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Al loco y al fraile, aire.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
Que no llegue la sangre al río.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
El tonto ni de Dios goza.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
La gente discreta, no suelta la jeta.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.