No falta de que reirse.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Nadie se meta donde no le llaman.
Con una rueda, no anda una carreta.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Matar pulgas a balazos.
El mirón, ¡chitón!.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
No todo lo grande es bueno, pero todo lo bueno es grande.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
El inicio es la mitad de la tarea.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
El que tiene las llaves tiene que ser el primero en llegar para abrir, y el último en irse para cerrar.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Lo que barato es hoy, puede ser caro mañana.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
De persona palabrera, nunca te creas.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Variedad es causa de amenidad.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Jodido trato es comprar a cinco y vender a cuatro.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.