Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
A camino largo, paso corto.
Cochino matado, invierno solucionado.
La muerte regalos no prende.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
El mal comido no piensa.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
Niebla en verano, norte en la mano.
Del falso bien viene el auténtico mal
Cielo estrellado, tiempo variado.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
En Octubre echa pan y cubre.
Ratón que corre mucho resbala frente a la cueva.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Suelo mojado, cajón seco.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
A fullería, cordobesías.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
El mal trago pasarlo pronto.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Ante la duda, abstente.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
El pobre de su pobreza no sale.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
A otra puerta, que ésta no se abre.