Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Cada balanza tiene su contrapeso.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
La suerte es de quien la tiene.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
¿De que vas, Santo Tomas?
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Una maravilla, con otra se olvida.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
El buen alimento cría entendimiento.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
A mal de muchos, remedio de pocos.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Sin segundo, no hay primero.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.