Sabe más que el tocino rancio.
Cada día tiene su refrán y su afán.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Agua que huela, no la bebas.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
El que no está contra ti, está contigo.
Yemas de Abril, pocas al barril.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Más enredado que un kilo de estopa.
A cena de vino, desayuno de agua.
Bolsa llena, quita las penas.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Ese huevo, quiere sal.
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Del agua mansa no fíes nada.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Camina más una hormiga que un buey echado.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Ayúdate que Dios te ayudará.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
Hacerse el de la oreja mocha.
Grano a grano, se llena el granero.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Si hay miseria, que no se note
Salud y pesetas salud completa.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Hoy arreboles, mañana soles.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
La buena cena, temprano suena.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.