En la paz y en la guerra, el que matan muerto queda.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Dame pan y dime tonto.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Confesión obligada, no vale nada.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
El que no trabaja no come.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Quien solo vive, solo muere.
Quién quiere, podrá otro día si hoy no puede.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Agua vertida, mujer parida.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
Principio quieren las cosas.
Marido, comprad vino; que no lino.
Cada villa, su maravilla.
No nada más de pan vive el hombre.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Hasta el final nadie es dichoso.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Hombre harto, no es comilón.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.