Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Con pan, hasta las sopas.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Amor con casada, solo de pasada.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
No hay bien ni mal que cien años dure.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
No te asombres por poca cosa.
Con hermosura sola no se pone la olla.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Entra, bebe, paga y vete.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Lo prometido es deuda.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Quien mucho escucha, su mal oye.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Fingir locura, es a veces cordura.
Honor a quien honor merece.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Carga que place, bien se trae.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
Casa no hará, quien hijos no ha.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Mas vale dar que recibir.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Al buen callar, llaman Santo.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.