Cierre la boca que se le entra una mosca.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Quien primero viene, primero tiene.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
El fraile, la horca en el aire.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Mientras puedes estar sentado, no estés levantado.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Quien aprisa asa, quemado come.
A secreto agravio, secreta venganza.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
No hay viejo sin dolor.
La honestidad es un vestido de oro
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
La sed por el oro, socava el decoro.
Del lobo un pelo.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
No hay mejor aguijón que la necesidad.
La buena hija dos veces viene a casa.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
Si el culo tuviera dinero, Don Culo lo llamaría el mundo entero.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.